Llustin · Guías · Bonos de sesiones

Cómo llevar el control de los bonos de sesiones sin perder dinero (ni clientes)

Los bonos son de lo mejor que puede vender un centro: cobras hoy, aseguras que el cliente vuelve y llenas la agenda de los próximos meses. Pero mal controlados son un agujero silencioso: sesiones regaladas por error, discusiones de "a mí me quedaban dos", bonos que caducan sin avisar y clientes que se van enfadados. Esta guía repasa las dos caras: lo que te exige Consumo y cómo llevar el control para no perder ni dinero ni clientes.

Importante: las obligaciones frente al consumidor se rigen por la normativa estatal de consumo y por la de tu comunidad autónoma. Esta guía es orientativa: para condiciones de venta concretas, revísalas con tu asesor.

Lo que te exige Consumo al vender un bono

El detalle que casi nadie cuida: si un cliente reclama por un bono, la discusión se decide con registros — cuántas sesiones compró, cuándo, cuántas ha usado y qué días. Si tu control del bono es una cartulina sellada o una nota en un cuaderno, tienes un problema doble: puedes estar regalando sesiones sin saberlo y, además, no puedes demostrar nada si la discusión escala.

Los tres agujeros clásicos (y lo que cuestan)

1. La sesión regalada por error. El cliente dice que le quedaban tres, la compañera de turno no encuentra la cartulina y, por no discutir, se le da la sesión. Con un bono de 10 sesiones a 600 €, cada sesión fantasma son 60 € que salen de tu bolsillo — y normalmente nadie llega a saber cuántas se regalan al año.

2. El saldo que nadie sabe. El papel del bono lo tiene el cliente (o lo tenía), la cartulina del centro la rellenaba alguien que ya no trabaja ahí, y cada consulta de saldo es una pequeña negociación. Eso erosiona la confianza en las dos direcciones.

3. El bono que caduca en silencio. Si caduca sin que nadie avisara al cliente, tienes un enfado y posiblemente una reclamación. Si no caduca nunca porque nadie controla las fechas, tienes pasivo acumulado: sesiones cobradas hace años que pueden reclamarse en cualquier momento.

Cómo se lleva bien: el bono dentro de la agenda

La solución no es más disciplina con las cartulinas — es que el bono viva donde viven las citas. Así funciona en Llustin:

Ni una sesión regalada más

Vende bonos con el saldo controlado al céntimo y visible para todo tu equipo. 30 días gratis, sin tarjeta.

Probar Llustin gratis Ver la demo →

Guías relacionadas

La documentación obligatoria de tu centro: la lista, qué caduca y cada cuánto Inspección de Sanidad: qué te van a pedir y cómo tenerlo listo